Aportes de la investigación
Evidencias y hallazgos sobre los efectos de la Educación Integral de la Sexualidad en la salud y en el desarrollo de adolescentes y jóvenes
Por: Beatriz Castellanos, Karina Cimmino y Diego Rossi
Antecedentes y contexto
En la época contemporánea, cuando el avance de la Educación Integral de la Sexualidad (EIS) se abre paso en medio de complejos desafíos, incluyendo la vulnerabilidad de las políticas, estrategias y programas ante los cambios gubernamentales y las presiones de los sectores conservadores, la disponibilidad de sólidas evidencias científicas sobre este campo de la educación integral reviste especial relevancia con vistas a construir entornos favorables e implementar intervenciones de calidad que empoderen a adolescentes y jóvenes para ejercer sus derechos y mejorar su salud sexual y reproductiva (SSR).
Desde la Oficina Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe, se cuenta con una sistematización previa de evidencias (UNFPA-LACRO, 2018), y en 2024 se desarrolló una nueva compilación y actualización, incluyendo 94 publicaciones, de las cuales, más de un tercio (34%) corresponden a estudios que clasifican en los niveles más altos en la jerarquía de la evidencia científica1. También se examinaron revisiones no sistemáticas de calidad, investigaciones, evaluaciones, estudios de casos, diagnósticos, estados del arte, orientaciones, directrices, guías y notas técnicas o políticas, entre otros.
Los resultados de este estudio respaldan y amplían la base de evidencia anteriormente construida2 y corroboran que la EIS es una herramienta eficaz que contribuye a: promover comportamientos sexuales saludables; prevenir el embarazo no intencional en edades tempranas; reducir las tasas de VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS); y, fomentar relaciones equitativas y libres de violencias basadas en género (VBG).
Principales hallazgos
La EIS tiene efectos positivos en la disminución de la iniciación sexual temprana, el número de parejas sexuales, las conductas sexuales de riesgo y la incidencia de embarazos no intencionales, VIH y otras ITS.
- Niland, Flinn & Nearchou (2024) (27 estudios, 13 países de Norteamérica, Europa, África, Asia y América Latina, 36, 364 estudiantes de secundaria). En el 50% de los estudios se reportó la postergación del inicio de la actividad sexual en adolescentes que recibieron EIS; en el 47% se redujo la frecuencia de la actividad sexual; en el 50% disminuyó el número de parejas sexuales y en el 33% se incrementó el uso del condón.
- Bordogna et al. (2021) (EEUU, 29 ensayos, 23, 915 adolescentes). En el 50% de los estudios que informaron sobre el embarazo, se encontró una diferencia estadísticamente significativa a favor de la EIS, con una disminución en las tasas de embarazo en los grupos participantes, en comparación con los de control. En el 71% de los que reportaron sobre los comportamientos sexuales seguros, y en el 33% de los que midieron la actividad sexual, se encontraron resultados estadísticamente significativos en favor de la EIS. En el 77,7% la consistencia y la frecuencia en el uso de anticonceptivos fue significativamente mayor en el grupo de intervención, mientras que en el 44,4% de los que informaron sobre el sexo no protegido, esta práctica fue significativamente menos frecuente en el grupo que recibió EIS.
La EIS tiene impactos significativos en la preparación de adolescentes y jóvenes para establecer relaciones sociales y de pareja saludables y equitativas, y en la prevención y/o reducción de las VBG, y en particular la violencia en el noviazgo y la pareja íntima.
- Soto, Vargas y otros (2024) (investigación transversal, 7 países latinoamericanos): la EIS promueve cambios positivos en los conocimientos, actitudes, habilidades y normas sociales, que se traducen en una reducción de la prevalencia y la intensidad de la VBG.
- La percepción de que “una mujer siempre puede negarse a tener relaciones sexuales si no las desea” se asocia con una disminución del 68% en la probabilidad de experimentar VBG.
- Las personas adolescentes y jóvenes que se sienten seguras de saber cómo actuar ante situaciones de violencia tienen un 64% menos de probabilidad de enfrentarlas.
- La probabilidad de experimentar VBG se reduce en un 19,3% en el estudiantado que está en desacuerdo con las normas sociales que sostienen estas situaciones.
- La participación en todas las sesiones de EIS y el rechazo a las normas que perpetúan la VBG generan un efecto protector, con una probabilidad 74,5% menor de haber experimentado VBG en el último año y una frecuencia 58,9% menor de estas experiencias.
- Procopio et al. (2021) (397 adolescentes, 5 provincias de Argentina). El estudiantado reportó haber sufrido durante su vida situaciones de violencia psicológica (61%), simbólica (48,3%), sexual (47,3%) y física (23,6%), constatando que a partir de los contenidos de EIS aprendidos, el 47,8% pudo identificar situaciones de violencia propias, el 50,6% en su grupo de amistades y el 43% en su entorno familiar.
Las intervenciones de EIS que fortalecen el compromiso y la participación de los varones adolescentes y jóvenes, y la construcción de nuevas masculinidades, tienen mayores impactos en la transformación de las normas y prácticas inequitativas de género y la prevención de las violencias basadas en género.
- Doyle y Kato-Wallace (2021) (evaluaciones del Programa H para adolescentes y jóvenes varones en 12 países, incluyendo 2 de Latinoamérica, Brasil y Chile). Se demostraron efectos positivos en las actitudes de género, la disminución en la perpetración de la violencia de pareja por parte de los hombres, menor aceptación de la violencia contra la mujer y mejora del conocimiento, las actitudes y los comportamientos relativos a la SSR. En una de las intervenciones con varones de 14 a 25 años de las favelas de Río de Janeiro, Brasil, antes de recibir el programa, el 62% de los jóvenes aceptaron que “los hombres necesitan el sexo más que las mujeres”, mientras que a la conclusión, la aceptación disminuyó al 44%. El acuerdo con normas de género más equitativas se asoció con la disminución en al menos una de las medidas de riesgo de VIH/ITS (número de parejas sexuales, uso de condones en la última relación sexual, violencia física contra la pareja, síntomas de VIH/ITS, entre otros).
- Los jóvenes que se volvieron más partidarios de las normas equitativas tuvieron cuatro veces menos probabilidad de reportar síntomas de ITS con el tiempo.
El abordaje de contenidos sobre todas las orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género en los currículos de EIS tiene impactos favorables en la prevención de la discriminación y las violencias por razón de la diversidad sexual y el mejoramiento de la salud sexual y mental.
- Proulx et al. (2019) (EEUU). En los estados con mayor proporción de instituciones educativas que imparten una EIS inclusiva de las personas LGBTIQ+, el estudiantado tiene menos probabilidades de sufrir problemas de salud mental y victimización escolar. Por cada aumento del 10% en las escuelas que ofrecen EIS inclusiva, se redujeron en un 20% los planes de suicidio reportados, disminuyó la disparidad en los síntomas depresivos entre jóvenes bisexuales y heterosexuales, y fue significativamente menor la probabilidad de estudiantes gays/lesbianas de sufrir acoso escolar.
Intervenciones de mayor impacto en el comportamiento sexual y la prevención del embarazo no intencional, las ITS/VIH y las VBG
VISIONES POSITIVAS SOBRE LA SEXUALIDAD Y LA SSR, no centradas exclusivamente en la prevención de riesgos y experiencias negativas.
ENFOQUES TRANSFORMADORES DE LAS RELACIONES DE GÉNERO Y PODER, dirigidos a cuestionar y cambiar las normas de género y los desequilibrios de poder que afectan la toma de decisiones, la salud y el bienestar de adolescentes y jóvenes.
ENFOQUES MULTICOMPONENTES, SOCIOECOLÓGICOS E INTERSECCIONALES, que abordan los factores intervinientes en el ejercicio de la sexualidad, y complementan la EIS con el acceso a servicios de salud y la participación de otros sectores y actores sociales.
- Zaneva et al. (2022) (33 programas escolares impartidos en EEUU y países de África, Asia, Europa y América Latina). Las intervenciones que incluyen contenidos relativos al placer y el deseo, en lugar de promover el miedo al peligro o a la enfermedad, incrementan la probabilidad de relaciones sexuales más seguras, mejoran el conocimiento y las actitudes sobre la sexualidad, incrementan el uso del condón, aumentan la autoestima, la autoconfianza y las decisiones seguras y favorecen la reducción del VIH y otras ITS.
- Haberland (2015) (22 evaluaciones en países de renta alta, media y baja). Se evidenció el efecto positivo de la inclusión de los contenidos de género y empoderamiento en las relaciones íntimas. Los programas que abordaron estos aspectos tuvieron cinco veces más probabilidades de ser efectivos en comparación con aquellos que no lo hicieron, y el 80% derivó en disminuciones significativas en al menos uno de los resultados de salud. En el 53% de los estudios se encontraron disminuciones significativas en las tasas de embarazo, maternidad o ITS, así como efectos positivos en la conducta, la disminución de los factores de riesgo, la mejora de los conocimientos, actitudes y autoeficacia, entre otros.
- Goldfarb y Lieberman (2021) (80 estudios, 17 países de África, Asia, Europa, Norteamérica, Oceanía y América Latina). Los hallazgos de tres décadas de investigación reafirman los efectos significativos de los programas con enfoque transformador de género en la reducción en la adhesión a las normas de género y las estructuras de poder relacionadas con el género, en el comportamiento sexual, los resultados de SSR, (tasas más bajas de embarazo y de ITS), la seguridad personal, la prevención y/o disminución de la violencia en el noviazgo y la pareja íntima y otros aspectos que favorecen el desarrollo integral de adolescentes y jóvenes.
- Levy et al. (2019) (61 evaluaciones, 22 países). Los programas más efectivos implementaron acciones multisectoriales e involucraron a diferentes niveles y contrapartes. En el 74% se reportaron mejoras significativas en los indicadores de salud y en las medidas relativas a las desigualdades de género; en el 69% hubo cambios en el conocimiento sobre temas de salud, como ITS y anticoncepción; en el 84% en los comportamientos saludables; en el 9% se incrementó el uso de los servicios de salud y el 16% mostró cambios en las normas de género.
- Amnistía Internacional (2024) (Argentina). El Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), una estrategia intersectorial, interministerial y multicomponente, incluyendo la EIS en el ámbito educativo, comunitario y en los servicios de salud, contribuyó a reducir la fecundidad en adolescentes de 10 a 19 años en un 49% en cuatro años (2018-2021), por lo que ha sido considerado como un modelo de política pública para países de la región y el resto del mundo. No obstante, en abril de 2024, el Ministerio de Salud anunció la reestructuración del plan y dejó de proveer los recursos y el apoyo para su ejecución, afectando la continuidad de esta política pública que ha demostrado su eficacia para reducir el embarazo en la adolescencia.
- UNFPA-LACRO (2018) (8 revisiones, 609 estudios) y otras investigaciones realizadas durante varias décadas3 confirman que los efectos de la EIS aumentan significativamente cuando se articulan con otras iniciativas sociales y comunitarias, en particular la provisión de servicios de SSR, el suministro de anticonceptivos, la capacitación del personal de salud y diversos actores sociales y el involucramiento de las familias, entre otros. Además, las intervenciones multifacéticas abordan los factores socioeconómicos y culturales que influyen en el comportamiento sexual y son importantes para llegar a adolescentes y jóvenes vulnerables, incluyendo los que están fuera de la escuela.
Reflexiones finales:
A continuación, se listan las necesidades identificadas en materia de evidencias de EIS a nivel de la región:

- Revisiones sistemáticas y meta-análisis de múltiples ensayos controlados aleatorios (ECA), ensayos controlados aleatorios simples y cuasi-experimentales.
- UNESCO (2016). Review of the evidence on sexuality education. Prepared by Paul Montgomery and Wendy Knerr; UNFPA (2017). Review of the evidence on out of school comprehensive sexuality education. Submitted by Andrea Irvin; UNFPA-LACRO (2018). Sistematización de evidencias científicas sobre la Educación Integral de la Sexualidad. Preparado por Beatriz Castellanos.
- Grunseit (1997); WHO (2011); Chandra-Mouli et al. (2015); Haberland (2015); Fonner et al. (2014); UNESCO (2015); UNESCO (2016), UNFPA (2017),entre otras.