← Boletín 29 - Diciembre 2025

IntercambiEIS
Boletín digital de Educación Integral en Sexualidad para América Latina y el Caribe

Haciendo camino al andar (1)

Acompañar y acreditar: prácticas evaluativas integrales con enfoque de ESI. Hacia prácticas evaluativas más justas y situadas.

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Propuesta para la construcción de procesos de acreditación de saberes desde la perspectiva de la Educación Sexual Integral, poniendo en diálogo experiencias escolares, marcos normativos y decisiones pedagógicas cotidianas

Por: Lic. Camila Ríos Fernández

Resumen
Este artículo aborda los procesos de acreditación de saberes desde la perspectiva de la Educación Sexual Integral, poniendo en diálogo experiencias escolares, marcos normativos y decisiones pedagógicas cotidianas. Se propone pensar la evaluación no sólo como un dispositivo técnico, sino como un espacio vincular donde se habilita la palabra, se reconocen trayectorias diversas y se sostienen prácticas respetuosas de derechos.

Introducción

En Argentina, los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP), definidos por el Consejo Federal de Educación, establecen contenidos esenciales. Su implementación varía provincialmente. En Latinoamérica, existen figuras equivalentes (aprendizajes esenciales, competencias, etc.). Por ello, en este texto “NAP” se usa ampliamente para referir a estos contenidos prioritarios regionales. Esta propuesta de articulación con la ESI es adaptable a la diversidad normativa y cultural de Latinoamérica y el Caribe.

Integrar NAP y ESI es una estrategia pedagógica potente para acompañar a estudiantes que deben acreditar saberes pendientes en distintos espacios curriculares de la escuela secundaria. Lejos de constituir un recurso excepcional, esta modalidad muestra que la escuela puede ser flexible, inclusiva y atenta a las trayectorias reales de las y los adolescentes. La ESI, entendida como una política pública que amplía derechos, permite conectar saberes escolares con la vida cotidiana: los vínculos, la convivencia, la ciudadanía digital, el cuidado del cuerpo, las emociones y la participación democrática. Articular NAP y ESI no implica “forzar” contenidos, sino reconocer que muchos de los aprendizajes previstos —datos, textos, procesos históricos, fenómenos naturales, lenguaje artístico, herramientas tecnológicas— dialogan naturalmente con sus ejes.

Acreditar mediante proyectos integrados supone entender que aprender no es repetir información, sino construir sentido. Es habilitar preguntas, reconocer contextos, escuchar otras miradas y encontrar modos de estar en el mundo que sean críticos, respetuosos y solidarios. Para estudiantes que atravesaron dificultades escolares, este camino ofrece una forma posible y significativa de mostrar lo que saben, sin quedar atrapados en lógicas punitivas o evaluaciones que solo refuerzan desigualdades.

Las producciones pueden tomar la forma de: textos breves, encuestas, experimentos simples, análisis de casos, piezas audiovisuales o propuestas comunitarias.

Lo importante es que se articulen contenidos del área con una mirada situada desde la ESI. Los criterios de acreditación podrían organizarse en tres ejes: que los contenidos prioritarios del área estén presentes; que exista una perspectiva de ESI explícita; y que el trabajo de cada estudiante sea reflexivo, comprensible y respetuoso.  Cada docente ajustará  la complejidad según su planificación y según el grupo con el que trabaja.

A continuación se presentan ejemplos que no buscan funcionar como recetas, sino como puntos de partida posibles para imaginar propuestas situadas y ajustadas a cada escuela.

Matemática
Un camino posible podría ser trabajar con datos producidos por los propios estudiantes: encuestas sobre hábitos de sueño, uso del tiempo, actividades recreativas o estados de ánimo. Con esa información sería posible abordar contenidos de estadística básica, porcentajes y proporcionalidad, y al mismo tiempo abrir conversaciones sobre autocuidado, descanso y desigualdades en el acceso al tiempo libre. Esta metodología también podría articularse con Ciencias Sociales para analizar movilidad, acceso a servicios o distribución del espacio urbano.

Lengua y Literatura
Se podrían producir relatos breves, crónicas, cartas o narrativas digitales que recuperen experiencias vinculadas a los vínculos, la diversidad, el consentimiento o situaciones de discriminación en la vida escolar. También sería viable integrar Lengua y Arte mediante la creación de podcasts, poemas visuales o microficciones que permitan pensar cómo el lenguaje habilita o restringe derechos.

Ciencias Sociales
El estudio del territorio, los derechos y la vida comunitaria podría brindar múltiples oportunidades para trabajar ESI. Desde mapeos barriales hasta análisis de casos reales de participación democrática o situaciones de exclusión, estas propuestas permitirían leer el entorno con una mirada crítica. La articulación con Formación Ética y Ciudadana podría sumar discusiones sobre convivencia, protocolos escolares, conflicto y justicia.

Biología / Ciencias Naturales
Los temas vinculados a la salud, los cambios corporales en la adolescencia o la prevención de ITS podrían abordarse desde un lenguaje claro y respetuoso, evitando miradas moralizantes. La alfabetización científica podría fortalecerse mediante la creación de guías digitales, infografías o contenidos breves que ayuden a distinguir información confiable.

Físico-Química
El análisis de etiquetas de alimentos o productos de higiene podría permitir relacionar propiedades físicas y químicas con decisiones de consumo, cuidado del cuerpo y ambiente. Aquí la ESI aportaría preguntas relevantes: ¿qué información necesitamos para cuidarnos?, ¿qué desigualdades atraviesan el acceso a ciertos productos?, ¿cómo influye la industria alimentaria en nuestros hábitos?

Inglés
La enseñanza de una lengua extranjera podría convertirse en una puerta de entrada para practicar modos de comunicación respetuosos. Se podrían trabajar diálogos, role-plays o videos sobre convivencia, consentimiento o ciudadanía digital.

Educación Física
Los juegos cooperativos, las reglas de juego, la diversidad corporal y el cuidado entre pares podrían generar espacios potentes para trabajar la ESI desde el cuerpo. La reflexión antes o después de la actividad permitiría nombrar experiencias, revisar prácticas y construir vínculos más respetuosos.

Arte
Producciones visuales, musicales o audiovisuales podrían permitir explorar temas como la diversidad, el consentimiento, las emociones o los vínculos. La combinación con herramientas digitales abre la posibilidad de crear campañas gráficas, cortos o intervenciones que promuevan derechos.

Tecnología y TIC
La ciudadanía digital constituye un eje clave de la ESI. La creación de podcasts, tutoriales o guías de seguridad digital podría integrar el uso de herramientas tecnológicas con debates sobre cuidado de datos personales, sexting, grooming y modos de relacionarnos en entornos virtuales.

Formación Ética y Ciudadana
Aquí podrían trabajarse debates sobre normas, marco de derechos para infancias y adolescencias, convivencia, derechos y participación democrática. El análisis de casos, las simulaciones y las discusiones guiadas contribuirían a construir una ciudadanía crítica, capaz de reconocer conflictos y pensar decisiones colectivas.

Conclusiones

En conclusión integrar NAP y ESI en las acreditaciones garantiza el derecho a la educación ofreciendo una oportunidad para construir experiencias rigurosas y significativas. Es una apuesta por escuelas que reconocen la singularidad de cada trayectoria y promueven aprendizajes que dialogan con la vida, los vínculos y la ciudadanía de sus estudiantes.