Voces que transforman (2)
Entrevista a Valeria Ramos
En este intercambio se analiza las diversas formas en que la virtualidad impacta en la construcción de la sexualidad adolescentes, además de brindar algunas estrategias efectivas para su abordaje.
Por: Equipo editorial IntercambiEIS
Oficial del Programa en Salud Sexual y Reproductiva
Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA - Uruguay
Virtualidad y Sexualidad Adolescente
Equipo editorial IntercambiEIS (EEI): ¿De qué forma impacta la virtualidad en la construcción de la sexualidad adolescente?
Valeria Ramos (VR): En base a las investigaciones que tenemos, podemos decir que la virtualidad impacta de manera profunda, ya que gran parte de la socialización sexual, afectiva y de género que hoy en día los adolescentes están teniendo ocurre a través de redes sociales, mensajería, plataformas, videojuegos, etcétera.
En la medida en que lo virtual es real —y es un espacio de socialización, referencia y pertenencia para ellos y ellas—, obviamente la sexualidad también se está construyendo desde esos espacios. El ejercicio de la sexualidad cobra nuevas dimensiones: mantener vínculos sexoafectivos o relaciones sexuales a través de distintos escenarios virtuales es hoy una realidad.
Esto abre un horizonte de nuevas prácticas que antes no existían, como el sexting, conocer personas en línea e ir a encontrarse con ellas, o tener relaciones sexuales a través de una pantalla. Todo eso hace que la virtualidad impacte de manera profunda.
A su vez, entre otros aspectos que se podrían mencionar, la virtualidad permite explorar identidades sexuales y de género, el deseo y formas de vincularse que antes no eran posibles. Facilita el acceso a una enorme cantidad de información —que no siempre es fidedigna—, pero que igualmente impacta en la construcción de la sexualidad. También genera espacios de pertenencia y apoyo entre pares, especialmente para aquellos grupos más excluidos, vulnerables o no hegemónicos.
Asimismo, si pensamos en herramientas como ChatGPT u otras inteligencias artificiales, estas siempre responden, a diferencia de lo que a veces ocurre con la familia o la escuela. Pueden ampliar conversaciones que en el entorno familiar resultan difíciles de tener.
Por otro lado, los entornos virtuales también son espacios por donde circulan modelos y estereotipos de género y sexualidad, lo cual también presenta sus complejidades. Hay además toda una dimensión vinculada a la construcción de la imagen corporal y la corporeidad, atravesada directamente por los entornos digitales: cuerpos llamados a cumplir con cánones de belleza, la posibilidad de estar filmándose y fotografiándose constantemente, y fenómenos como el skin care desde los 8 años, entre otras cuestiones.
A todo esto, se suma —y se amplifica— la violencia sexual facilitada por los entornos digitales, que también forma parte de esta realidad.
(EEI):¿Qué rol juega el consumo de pornografía en las y los adolescentes?
(VR): Respecto al rol del consumo de pornografía, creo que tiene un rol muy relevante. Obviamente no es el único factor, ni explica por sí solo conductas y demás, pero hoy existe un acceso a la pornografía con una inmediatez que antes no se tenía, porque había otras barreras que actualmente ya no están presentes.
Por eso es mucho más fácil llegar a ese contenido, y socializarse mirando pornografía desde edades tempranas es un problema. Esto se debe a que anticipa cuestiones que hacen al proceso de desarrollo psicosexual, por las características explícitas de la pornografía, por la misoginia, por los modelos de cuerpos y genitales que presenta, entre otras características. Todo eso hace que socializarse desde edades muy tempranas con ese tipo de contenido tenga claramente un impacto.
En los estudios que hemos realizado, tenemos datos que indican que muchas veces los y las adolescentes dicen sacar ideas de la pornografía para sus propias prácticas sexuales. Incluso algunos refieren que, si no consumen pornografía, no pueden llegar a disfrutar o a alcanzar un orgasmo. Ahí vemos distintos impactos que se correlacionan con otros estudios realizados en diferentes contextos.
(EEI):¿Juega un rol fundamental o secundario?
(VR): Respecto a si es un rol fundamental o secundario, me resulta difícil responder en términos generales. Creo que para muchos adolescentes puede ser fundamental, aunque no diría que lo es para la mayoría. Para quienes consumen pornografía, sí juega un rol muy importante; para quienes no consumen, obviamente no; y para quienes consumen poco, tampoco de manera significativa. Pero hay un grupo de jóvenes para quienes ese rol es muy importante.
Hay que tener en cuenta que la edad promedio de inicio en el consumo de pornografía en Uruguay se encuentra cerca de los 12 años. Además, entre los adolescentes de mayor edad, un 20% declaró en 2022 haber comenzado a consumir pornografía durante la infancia. Eso sí es más problemático, y para ese grupo imagino que el rol es más fundamental. Pero no podría generalizarlo para todos.
(EEI):¿Qué estrategias resultan más efectivas para abordar estas temáticas?
(VR): Entre las estrategias más efectivas se encuentran, obviamente, las intervenciones de educación sexual integral. Es importante poder incorporar contenidos y competencias vinculadas a esta área, ya que no incorporar el entorno digital en la educación sexual integral es como estar en la educación sexual integral del mundo analógico. No podemos dejar de incorporar esa dimensión, así como incorporamos otros espacios de referencia, pertenencia y socialización de los y las adolescentes.
Resulta clave, por lo tanto, incorporar todos los contenidos vinculados a prácticas sexuales online y todo lo que hace a la sexualidad ejercida en entornos virtuales. Esos son contenidos que tienen que ser abordados y explicitados. No quiere decir que todos los y las adolescentes vayan a tener esas prácticas, pero sí están dentro de los horizontes de sus posibilidades.
Es importante también generar una ciudadanía digital vinculada a estas prácticas. Se trata de un ejercicio de derechos sexuales y reproductivos en los entornos virtuales, donde existen derechos pero también responsabilidades: generar empatía respecto a lo que le pasa al otro, tomar decisiones sobre qué hacer con esos contenidos. Esto va desde la búsqueda de información hasta la decisión de reenviar o no un video de alguien que quizás no dio su consentimiento. Todo el tema del consentimiento, y toda una serie de dimensiones que hoy deben ser contenidos ineludibles de la educación sexual integral, tal como históricamente lo han sido la afectividad, los métodos anticonceptivos, las ITS, el embarazo, las prácticas sexuales, el placer, entre otros.
Además de los contenidos, es necesario generar competencias y habilidades, tanto instrumentales como fundamentales, vinculadas al mundo digital y específicamente al ejercicio de la sexualidad, a través de diferentes intervenciones de educación sexual integral, tanto dentro como fuera de la escuela. Esto implica desarrollar el pensamiento crítico, que los y las jóvenes conozcan los riesgos que pueden enfrentar, puedan reducir riesgos o daños ante situaciones de posible violencia digital, y trabajen la empatía y el consentimiento. En definitiva, las habilidades para la toma de decisiones sexuales y reproductivas que históricamente se han trabajado en la educación sexual integral se juegan ahora también en el espacio digital.
Contacto: vramos@unfpa.org